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El primer testimonio de producción y comercialización en Italia se remonta a 1677, época en que se documentan los pedidos de extracto de regaliz de Corigliano Calabro por parte de un comerciante de Nápoles. Pocos años más tarde, el Duque de Corigliano fundó un “Concio” (fábrica) de regaliz en el pueblo. La firma Solazzi de Corigliano Calabro cobró fama mundial.
En 1885, el Cónsul de los Estados Unidos en Málaga, menciona como, en opinión de sus informadores, la raíz de Anatolia, es "de marcado sabor amargo", la griega es "amarga", la siciliana es "dulce pero no como la española", mientras que la italiana (calabresa) es la "más rica y dulce de todas”. |